sábado, 10 de marzo de 2012

ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA ( III )


SOBRE EL MECANISMO PSÍQUICO DE FENÓMENOS HISTÉRICOS: COMUNICACIÓN PRELIMINAR ( III )

(3) Hipótesis de la disociación de la conciencia –los estados hipnoides- como base de la histeria.

Retomando;

La cualidad de escritura compartida que posee el presente libro “estudios sobre la histeria” se nos revela principalmente en la doble hipótesis que se nos brinda para explicar el proceso de cómo son privadas nuestras vivencias de una descarga afectiva adecuada, transformándose así en recuerdos traumáticos y generando los diversos síntomas histéricos.

En el primer grupo es el designio del enfermo el que quiere olvidar las vivencias penosas y excluirlas en lo posible de la asociación; en el segundo, ese procesamiento asociativo no se produce por falta de un vasto enlace asociativo entre el estado de conciencia normal y el patológico en que se generaron aquellas representaciones. (Pág. 37)

Las dos hipótesis coinciden en la observación de que en el enfermo se da un estado psíquico particular que puede describirse como una escisión de la conciencia –double conscience- ya que al lado de la conciencia normal comienzan a descubrirse contenidos psíquicos no-concientes que se muestran sin embargo muy actuales, lo que implica que se han conservado de alguna forma latentes en otra instancia psíquica al margen de la conciencia.

Aquella escisión de la conciencia, tan llamativa como double conscience (…)

Existe de manera rudimentaria en toda histeria; entonces, la inclinación a disociar y, con ello, al surgimiento de estados anormales de conciencia, que resumiremos bajo el nombre de “hipnoides”, sería el fenómeno básico de esta neurosis. (Pág. 37)

Es en la determinación del origen de esta “doble conciencia” que reconocen como que está en la base de los fenómenos histéricos, donde estas dos hipótesis se diferencian entre sí:

La primera hipótesis –a la que se adscribe Freud- es que esta otra instancia psíquica no-conciente, es creada por el mismo individuo en un esfuerzo de sofocamiento de las representaciones que le resultan de alguna forma penosas, de ahí que considere a los fenómenos histéricos que surgen de este proceso bajo el nombre de histeria adquirida o histeria traumática.

De nuestras observaciones se sigue que un trauma grave (…), una sofocación trabajosa (p.ej., del afecto sexual), pueden producir una escisión de grupos de representaciones aun en quienes ese fenómeno no preexistía, y este sería el mecanismo de la histeria adquirida psíquicamente. (Pág. 38)

La segunda hipótesis –a la que se adscribe Breuer- plantea que esta “otra” instancia psíquica “no-conciente” existe de antemano en el individuo o en su defecto, fue creada por la profundización de una tendencia igualmente existente de antemano, por lo que los fenómenos histéricos que se originan de ella son denominados bajo el nombre de histeria de predisposición o histeria hipnoide.

Si tales estados hipnoides existen antes de que se contraiga la enfermedad manifiesta, ofrecen el terreno sobre el cual el afecto instalará al recuerdo patógeno junto con los fenómenos somáticos que son su consecuencia. Este comportamiento corresponde a la histeria de predisposición. (Pág. 38)

Cabe anotar que si bien Freud y Breuer consideran como patológico este estado de “doble conciencia”, le reconocen a su vez, cierto potencial de organización que con el tiempo legitimaria concebirla como otra instancia psíquica paralela a la conciencia normal o primaria y no como mera anomalía.

Esos estados hipnoides son asociables entre sí, y su contenido de representación puede alcanzar por este camino grados más o menos elevados de organización psíquica. (Pág. 38)

(4) Teoría general de la histeria: el empoderamiento de la “condition seconde” sobre la inervación somática.

Hasta aquí se ha seguido en el análisis, por así decirlo, una ruta particular que partiendo del síntoma histérico nos condujo al descubrimiento de la existencia de una instancia psíquica “no-conciente” o “condition seconde” de la conciencia.

Poco después, se exploraron las dos hipótesis que intentan dar cuenta del origen de esa “otra” instancia psíquica, para luego terminar por reconocer la coexistencia –con grados más o menos elevados de organización- de esas dos instancias como base de la histeria.

En este apartado, se opta por ofrecernos una generalización del fenómeno de la histeria recorriendo el camino inverso, es decir; partiendo del reconocimiento de la existencia de una instancia psíquica “no-conciente”, se nos muestra a la histeria como el resultado de la lucha de estas dos instancias psíquicas donde la “condition seconde” se impone por momentos a la conciencia normal en el control de la inervación del cuerpo del individuo histérico.

En la histeria están presentes grupos de representaciones generadas en estados hipnoides, excluidas del comercio asociativo con los restantes grupos pero asociables entre sí, y que de ese modo constituyen, con una organización más o menos alta, el rudimento de una conciencia segunda, de una “condition seconde”. Según eso, un síntoma histérico permanente corresponde a una penetración de ese estado segundo en la inervación corporal gobernada de ordinario por la conciencia normal… (Pág. 41)

(5) Fundamento teórico de la psicoterapia.

Al comienzo de esta reseña afirmábamos que los derroteros de la reflexión sobre la histeria aquí presentada, habían sido sentados fundamentalmente por una observación casual hecha por Breuer en el tratamiento del caso Anna O.

Ahora, expuesto ya el que se considera puede ser el mecanismo psíquico de los fenómenos histéricos, a la luz de éste, se puede apreciar las razones de la “eficacia” del método terapéutico que la misma paciente involucrada en su descubrimiento condenso en la denominación “cura de conversación” y Breuer en la de “método catártico”.

Ahora se entiende el modo en que produce efectos curativos el método de psicoterapia por nosotros expuesto. Cancela la acción eficiente de la representación originariamente no abreaccionada, porque permite a su afecto estrangulado el decurso a través del decir, y la lleva hasta su rectificación asociativa al introducirla en la conciencia normal (en estado de hipnosis ligera) o al cancelarla por sugestión médica, como ocurre en el sonambulismo con amnesia. (Pág. 42)

jueves, 8 de marzo de 2012

ESTUDIOS SOBRE LA HISTERIA ( II )


SOBRE EL MECANISMO PSÍQUICO DE FENÓMENOS HISTÉRICOS: COMUNICACIÓN PRELIMINAR ( II )

1. 2. La afectividad de las vivencias/recuerdos y sus formas de descarga.

La característica de los contenidos de la histeria que definimos anteriormente como “la actualidad de los recuerdos traumáticos” nos plantea la cuestión de lograr el esclarecimiento de cómo vivencias ocurridas hace bastante tiempo, pueden conservar una capacidad tan intensa para continuar produciendo efectos –síntomas-, y no simplemente ceden a un desgaste natural hasta desaparecer completamente como lo hacen muchas de nuestras otras vivencias.

Según Freud, la carga afectiva que posee un recuerdo –y con ello su actualidad- estaría relacionada con la forma en que reaccionamos al suceso o vivencia del cual es “el recuerdo”.

Mientras menos afectividad posea un recuerdo, significa que más vulnerable es al desgaste –olvido natural- y por lo tanto que hubo una “reacción –descarga- adecuada” a ese suceso.

Por el contrario, a mayor afectividad conservada, el recuerdo más actual se mantiene, lo que nos revela a su vez, que no se dio una reacción adecuada al suceso.

Por reacción adecuada, Freud entiende la descarga correcta –tramitación- del monto de afectividad de una vivencia. 1.

El empalidecimiento o pérdida de afectividad de un recuerdo depende de varios factores. Lo que sobre todo importa es si frente al suceso afectante se reaccionó enérgicamente o no. Por “reacción” entendemos aquí toda la serie de reflejos voluntarios e involuntarios en que, según lo sabemos por experiencia, se descargan los afectos: desde el llanto hasta la venganza. Si esta reacción se produce en la escala suficiente, desaparece buena parte del afecto (…)

Si la reacción es sofocada, el afecto permanece conectado con el recuerdo. Un ultraje devuelto, aunque sólo sea de palabra, es recordado de otro modo que un ultraje que fue preciso tragarse. (Pág. 34)

Formas de descarga correcta.

Freud considera que son principalmente dos las formas adecuadas de reacción, tramite o descarga afectiva de las vivencias: la abreacción y la rectificación asociativa.

i) La abreacción. Ésta pertenece más a un tipo de reacción motriz –“un hacer algo”- frente al suceso; desde acciones casi reflejas como el llanto o los gritos, hasta acciones elaboradas como la venganza. Sin embargo la abreacción también puede darse como expresión en el lenguaje.

El ser humano encuentra en el lenguaje un sustituto de la acción; con su auxilio el efecto puede ser “abreaccionado” casi de igual modo. (Pág. 34)

ii) La rectificación asociativa. Ésta en cambio, pertenece más bien a un tipo de reacción u operación intelectual y no motriz.

Su recuerdo –el del suceso traumático-, aunque no se lo abreaccione, entra en el gran complejo de la asociación, se inserta junto a otras vivencias que acaso lo contradicen, es rectificado por otras representaciones. Por ejemplo, tras un accidente, al recuerdo del peligro y a la repetición (debilitada) del terror se acopla el recuerdo de lo que luego sobrevino, el rescate, la conciencia de la actual seguridad. El recuerdo de una afrenta es rectificado poniendo en su sitio los hechos, ponderando la propia dignidad, etc. (Págs. 34-35)

Condiciones que impiden la descarga correcta de la afectividad de las vivencias.

Freud divide estas condiciones en dos grupos; uno relacionado con los contenidos de los sucesos y el otro relacionado con un estado psíquico particular del individuo – este mismo criterio fue el que se utilizo para clasificar las formas en que se originan los trauma psíquicos-.

En relación al grupo relacionado con los contenidos de los sucesos, Freud reconoce tres obstáculos principales:

i) Por la intramitabilidad propia de la naturaleza de algún suceso –lo irremediable-.

Casos en que los enfermos no han reaccionado frente a traumas psíquicos porque la naturaleza misma del trauma excluía una reacción (como por ejemplo la perdida, que se presentó irreparable, de una persona amada) (Págs. 35-36)

ii) Porque las circunstancias sociales no son adecuadas e imposibilitan la descarga.

iii) Por la naturaleza repulsiva o conflictiva del suceso para la sensibilidad del individuo.

Cosas que el enfermo quería olvidar y por eso adrede las reprimió {desalojó} de su pensar conciente, las inhibió y sofocó. (Pág. 36)

Diversos grados de alteración de la conciencia forman el segundo grupo de condiciones que obstaculizan una descarga adecuada de la afectividad de las vivencias.

La segunda serie de condiciones no están comandas por el contenido de los recuerdos, sino por los estados psíquicos en que sobrevinieron las vivencias en cuestión (…)

Representaciones que, sin ser significativas en sí mismas, deben su conservación a la circunstancia de haberse generado en afectos graves y paralizantes, como el terror, o directamente en estados psíquicos anormales, como el estado crepuscular semihipnótico del soñar despierto, los estados de autohipnosis y fenómenos similares. Aquí fue la naturaleza de esos estados lo que imposibilitó reaccionar frente a lo que sucedía. (Pág. 36)

1. El concepto de “descarga adecuada” se funda en el concepto de “principio de constancia” o “suma de excitación” que no fue desarrollado en esta comunicación preliminar pero que si aparece en el borrador de la misma de la siguiente forma: El sistema nervioso se afana por mantener constante dentro de sus constelaciones funcionales algo que se podría denominar la “suma de excitación”, y realiza esta condición de la salud en la medida en que tramita por vía asociativa todo sensible aumento de excitación o lo descarga mediante una reacción motriz correspondiente.

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